El periódico alemán Die Tageszeitung, de Berlín, pone la mira en la suspensión del cese del fuego con una de las disidencias de la antigua guerrilla de las FARC en Colombia: “¿Qué queda ahora de la “Paz Total” que el Gobierno quería negociar con todos los grupos restantes? El principal proyecto del presidente izquierdista Gustavo Petro continuará. Porque tras el histórico acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC de 2017, en el país siguen activas veintiséis organizaciones armadas, según el recuento. Pero de los cinco decretos de cese al fuego con varios grupos armados que el Gobierno anunció a comienzos de año, solo quedan dos: el de la Segunda Marquetalia (la disidencia de las FARC en torno a Iván Márquez, que volvió a la guerra poco después del acuerdo de paz) y el de las Autodefensas de la Sierra Nevada. Esto significa que, oficialmente, el Estado vuelve a emprender operaciones militares contra las tres mayores organizaciones ilegales del país.”
El rotativo Tagespiegel, de Berlín, escribe sobre la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo: “Cuando el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, anunció en febrero la expulsión de 222 presos políticos por traición, su nombre solo se mencionó de pasada. Fue idea de ella, dijo Ortega en ese momento. Su esposa, y vicepresidenta del país, permaneció sentada en silencio a su lado, dejando el escenario a su marido.
Los observadores coinciden: Rosario Murillo es la verdadera déspota de la dictadura nicaraguense, a veces más despiadada que el propio Ortega. La pareja transformó a Nicaragua en una dictadura familiar.
“Solo un poco de dictadura”
En El Salvador, los pandilleros son detenidos y torturados. Esto es bien recibido por la población, también en otros países, escribe el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung: “Navib Bukele” es ahora el presidente más popular que haya tenido El Salvador. Según las encuestas, casi el 88 % de los ciudadanos lo apoyan. Muchos políticos de otros países latinoamericanos, que también sufren la violencia y la delincuencia, miran a El Salvador y a Bukele con admiración.
En la vecina Honduras, el gobierno de izquierda de la presidenta Xiomara Castro lleva tiempo aplicando medidas similares. En Colombia, Bukele lució recientemente heroico en la portada de la importante revista ‘Semana’, después de mantener una pequeña batalla verbal con el presidente colombiano, Gustavo Petro, en las redes sociales. Bukele también goza de simpatía entre la población de otros países. En Chile, por ejemplo, donde la delincuencia ha aumentado considerablemente, el 78 por ciento de los encuestados dijo tener una imagen muy buena o buena del presidente salvadoreño.
Nada parece poder detener a Bukele. La Constitución de El Salvador no prevé la reelección directa de un presidente. Pero Bukele, que se ha descrito a sí mismo bromeando como el “dictador más cool del mundo”, sigue queriendo presentarse a las elecciones del año que viene. Como controla el Parlamento, ha podido llenar la judicatura del país de jueces que simpatizan con él, y es poco probable que le pongan obstáculos.” Fuente: CP

